Todo lo que florece hecho licor

01 de Agosto del 2017

Los Valles cruceños se caracterizan, entre otras cosas, por producir licores a base de frutos silvestres de la zona. Tal es su fama, que si los visitas, no puedes volver sin haber probado al menos una copita de sus macerados.

Decía un amigo vallegrandino que en su tierra “todo lo que florece se hace trago”. Esa festiva frase tiene mucho de cierto, pues los Valles cruceños se caracterizan, entre otras cosas, por producir licores a base de frutos silvestres de la zona. Está producción ha ido evolucionando cada vez más profesionalmente, hasta encontrar hoy en día productos muy finamente elaborados en las secciones de licores de supermercados y mercados.

Es así que, por ejemplo, encontramos licores un tanto exóticos como la quirusilla o membrillo otros más convencionales como el durazno o la manzana. La lista sobrepasa las tres decenas de frutos como ser pera, frutilla, achachairú, mora, naranja, mandarina y otros cítricos.

Sin embargo, la estrella es el popular Rimpolio, un licor dulce a base de leche. Una botella de Rimpolio es casi un ritual obligado que indica que estuviste de visita por Vallegrande, Samaipata, Mairana o cualquier pueblo de los Valles cruceños. Y mucho más si es que la visita fue en Carnaval.

Pero ahora no hace falta esperar un hueco en la agenda para ir hasta allá, gracias al impulso de Ferias Productivas, fondos públicos, financiamiento privado y de ONG’s, han surgido muchos emprendimientos. Uno de ellos justamente hace honor al lugar de origen del trago: Rimpolio La Vallegrandina. Y hasta se puede gestionar pedidos vía Internet (buscar en http://www.vivirenbolivia.net/tienda/productos).

Así que para una celebración entre amigos o para matar la nostalgia del campo, un licorcito de quirusilla o un rimpolio viene bien. 

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